miércoles, 1 de septiembre de 2010

Notas sobre la Economía Política clásica. I

Para la Filosofía Política moderna, la cuestión del origen de la sociedad y la cuestión de la armonía de su funcionamiento son los dos aspectos indisociables de una misma investigación, el análisis de la Naturaleza Humana.

Este análisis pretendía ser científico, al estilo de la filosofía natural o experimental y la matemática, para otorgar un fundamento sólido e indiscutible a la sociedad, para pensar el fundamento de una sociedad humana.

“Desde el siglo XVII empieza a afirmarse que hay que pensar la institución y el funcionamiento de la sociedad a partir de las pasiones del hombre y no pese a ellas. En consecuencia, la política no es nada más que un arte combinatoria de las pasiones. Su objeto es componer las pasiones de modo tal que la sociedad pueda funcionar.” (Rosanvallon, Pierre, El capitalismo utópico, pag. 24)

“A fines del siglo XVIII el mercado se presenta como la respuesta global a las preguntas que las teorías del pacto social no podían resolver de manera totalmente satisfactoria y operatoria”. (Rosanvallon, Pierre, El capitalismo utópico, pag. 25)

Adam Smith será el GRAN CONSTRUCTOR del MERCADO

1) La división del trabajo es el motor de la prosperidad

2) La división del trabajo es producto de y produce una sociedad de intercambio, integrada por individuos con propensión al intercambio.

3) La sociedad no se mantiene gracias a la solidaridad sino al interés propio

4) La competencia entre los miembros de la sociedad por satisfacer sus intereses lleva a una situación que es buena para la sociedad en su conjunto.

5) Siempre y cuando exista esta competencia.

6) Un buen gobierno, es entonces, aquel que favorece la competencia y el libre comercio y lucha contra los monopolios, es aquel que construye y preserva el mercado.

7) Porque la extensión del mercado está ligada positivamente a la división del trabajo y por ende a la prosperidad y la riqueza de una nación.


La desterritorialización de la Economía

La tradición mercantilista se basaba en el postulado de la coincidencia entre el espacio económico y el territorio político. El territorio era al mismo tiempo el instrumento de la potencia y la medida de la riqueza.

La territorialización del mundo occidental había tenido lugar con la emergencia de los Estado-Nación, y expresaba una forma de emancipación de lo político frente a lo religioso (El poder político de la Iglesia).

Los fisiócratas, al concebir a la agricultura como única fuente de riqueza, también quedan atrapados en un análisis territorial de la economía.

Arthur Young dirá, en Aritmética Política, que “el comercio ha hecho de Holanda una potencia mucho más temible que varios otros estados que poseen un territorio más extenso y más rico”. También Hume, Galiani, y otros critican la idea de asociar mayor riqueza con mayor territorio.

Para Smith, el espacio económico no está dado geográficamente como lo está el territorio, sino que se construye. En esta perspectiva se comprende su concepto de extensión del mercado. Critica la “ilusión colonial” como una política que tiene más costos que beneficios; las colonias deben emanciparse y dar lugar a nuevos Estados que comercien en un mercado global, en donde la división internacional del trabajo organice la producción y el comercio mundiales.

Adam Smith le devuelve su apertura al mundo occidental, anunciando el borramiento de la figura transitoria del Estado-nacion. El mercader va a ser la figura característica de este nuevo cosmopolitismo, ya que, según Smith, “un mercader no es necesariamente ciudadano de ningún país en particular, le resulta indiferente el sitio donde tiene instalado su comercio, y el más pequeño disgusto basta para que se decida a llevar su capital de un país a otro, y con el toda la industria que ese capital ponía en actividad”.

Sin embargo, el principal objetivo de Smith es el de articular el espacio económico intranacional, a partir del comercio interior, principalmente entre la ciudad y el campo. Ve en el intercambio entre los habitantes de la ciudad y el campo el elemento motor y originario de la división del trabajo. Más que por la balanza de comercio internacional, Smith se preocupa por la balanza ciudad / campo y por la balanza producto anual / consumo anual. El mercado externo no puede ser más que un complemento y una prolongación de un mercado interior ya estructurado.

Dice Rosanvallon, pag 97, “No se puede comprender al liberalismo como una suerte de producto ideológico de la extensión del comercio internacional. Por el contrario, acompaña a la constitución de verdaderos mercados interiores en los diferentes países europeos. En efecto, en el siglo XVIII el comercio exterior no hace más que crecer, no cambio verdaderamente de naturaleza, mientras que el comercio interior se transforma profundamente y colma verdaderamente a la nación que se configura así de un modo progresivo como una verdadera sociedad de mercado” (Es la época de la inversión en canales navegables interiores, en caminos y luego en ferrocarriles)”

“El liberalismo es una reconstrucción de la sociedad a partir del mecanismo del intercambio y de la división del trabajo. Reducir el liberalismo a la reivindicación del mercado libre es no comprenderlo. La representación liberal del hombre y de la sociedad primero encuentra su origen en su concepción del intercambio económico como estructurante de la realidad social. El mercado libre no es más que una consecuencia”

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