martes, 17 de agosto de 2010

Mercantilismo, dinero y precios

A pesar de que la relación entre dinero y precios había sido descubierta y estudiada desde tiempos anteriores a la época del mercantilismo por hombres como Copérnico y los escolásticos españoles, durante los s. XVI a XVIII esta cuestión pasó a formar parte del centro de la discusión de los políticos y economistas europeos. Como uno de los primeros debates documentados en torno a la cantidad de dinero, Eli Heckscher menciona el siguiente:

"Los adversarios de la depreciación de la moneda, en el litigio planteado alrededor de la moneda en Sajonia, hacia 1530, abrazaban ya un punto de vista inherente a la teoría cuantitativa. Salían al paso de la afirmación de que pudiesen coexistir simultáneamente una escasez de moneda y una carestía de todas las demás cosas. Y hacían esta tajante observación: “Si no existiese dinero en el país, las cosas tendrían que ser necesariamente baratas, pues quien carece de dinero rara vez compra caro. Y si no hubiese ningún dinero en el país, nadie aspiraría tampoco a adquirir cosas”

La experiencia española con la afluencia de metales preciosos americanos y la percepción de un alza de precios en todo el continente, despertó el interés por encontrar una relación adecuada entre cantidad de dinero y necesidades económicas. En este sentido, el debate giraba en torno a si es beneficioso para el comercio que el dinero aumente o si por el contrario esto no tiene mayores efectos. Es decir, si se consideraba que un aumento de la cantidad de dinero expandiría el comercio, la producción y el empleo, o si por el contrario, sólo se trasladaría a un aumento proporcional de los precios, como lo sugería el caso español, en donde incluso el incremento de dinero había ocasionado la ruina de la industria.

La opinión que predominó entre los mercantilistas fue la de que el incremento de dinero era positivo para el comercio, dado que esto ocasionaría un alza de precios y esto último un incentivo para incrementar la producción y el empleo.

Por ejemplo, Petty en 1662, afirmaba que para poder emplear a toda la población de un país era necesario contar con una determinada masa de dinero: “si la masa de dinero fuera insuficiente, se desarrollaría poco trabajo, lo que equivaldría a menoscabar al pueblo o su arte y diligencia, pues 100 libras esterlinas que pasan por 100 manos como remuneración producen un valor de 10.000 libras en mercancías, mientras que aquellas manos hubieran permanecido quietas y ociosas si no hubiese funcionado este móvil constante para ponerlas en ejercicio”.

Gerard Malynes, en su obra A Treatise of the Canker of England’s Common Wealth de 1601 mencionaba como primera cualidad del dinero que una existencia abundante lo encarecía todo, mientras que por el contrario, la penuria de moneda hacía bajar todos los precios. El aumento general de los precios que estaba padeciendo Europa se debía en su opinión a los “mares de dinero” procedentes de las Indias Occidentales que habían “empequeñecido la medida, lo que a su vez, había hecho subir la cifra, para reestablecer el equilibrio”. Malynes también afirmaría que los precios altos motorizan el comercio y la prosperidad de una nación, dado que incentivan a los productores y son reflejo de una mayor demanda.

Sin embargo, John Locke sostenía en su forma pura la teoría cuantitativa. En su obra Some Considerations of the Consequences of the Lowering of Interest and Raising the Value of Money de 1691 afirmaba que “una cantidad cualquiera de dinero, lo suficientemente grande como para que todo el mundo pudiese obtener una parte de ella, bastaría para poner en marcha un comercio del volumen que se deseara, grande o pequeño” Es más, Locke fue uno de los primeros autores en incorporar al análisis dinero-precios la velocidad de circulación del dinero, en sus palabras: “This shows the necessity of some proportion of money to trade: but what proportion that is, is hard to determine; because it depends not only on the quantity of money, but the quickness of its circulation”

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